Publicidad:
Terra
La Coctelera

robertryan

14 Mayo 2011

Tus hermanos, mi querida Ana María Foglia, nos robaron.

Los buitres tarde o temprano sucumben ante la carroña y la oportunidad del despojo y tus hermanos Adriana y Jorge Foglia, dirigidos por Daniel Foglia, el empresario inmobiliario, no pudieron vencer a sus genes y se quedaron finalmente con lo que era nuestro resguardo para subsistir a la magra jubilación que íbamos a cobrar en el futuro. Después de haberlos ayudado durante 40 años hoy estamos en cero porque mientras en casa se hablaba día a día de cómo ayudarlos, cuando ibas a visitarlos sólo te hablaban de la herencia. Esto me lo contaron con desparpajo después de tu muerte. Que herencia Mara? Si tu querido hermano Daniel cuando fuiste a apoyarlo en la inmobiliaria ganando 10 veces menos de lo que daba tu capacidad, te tuvo primero “en negro”, luego como monotributista. Cuando fuiste monotributista Mara?. Y finalmente te hacía figurar como trabajando “4 horas” cuando trabajabas por lo menos 11 y también lo hacías en casa. Linda jubilación ibas a tener Mara con prácticamente nada de aportes. Un futuro de miseria garantizado. Y vos los ayudaste y te sacrificaste toda tu vida por ellos. Tu constante aliento para que dejaran de fumar y tu alegría cuando lo lograban y a vos víctima del cigarrillo que te llevó a la tumba, cuando te dieron una mano?. Ni siquiera en los últimos momentos se preocuparon por su hermana moribunda. Ni tuvieron la vergüenza de intentar devolver algo de todo lo que hiciste por ellos. Si con tus últimas fuerzas me pediste que fuéramos a cancelar la deuda de varios años que tus hermanos tenían en el cementerio por la tumba de tus padres y el de la parcela de tu hermana Adriana. Deuda que nunca se preocuparon de pagar. Utilizaste tus últimos ahorros sabiendo que la Obra Social no te cubría los remedios oncológicos y teníamos que pagarlos de nuestro bolsillo. Cuando falleciste sólo vinieron a reclamar los recibos. Recuerdo que en tu último día de vida había quedado Adriana a cuidarte porque yo que era el que corrió siempre por salvarte había perdido peso como vos y no daba más. Llego y pregunto como estabas y Adriana, que estaba preparando sus cosas para irse tranquilamente, me responde “sigue igual”. Te miro y no respirabas. Habías muerto 10 minutos antes y no se había dado cuenta!!!. Y yo te había confiado finalmente a tu familia porque ya no me quedaban fuerzas. Que diablos te cuidaron Mara?. Para ellos soy un infeliz porque te lloro y te extraño todos días y me acusan de estar solo como si esto fuera un pecado. Estoy solo porque solo nosotros dos peleamos a tu cáncer y los demás se desentendieron. Su interés volvió al ver que había despojos que podían rapiñar. Qué buena familia!!!. Que honor a la palabra hermano!!!. Que vocación de ladrones!!! Nada que ver con vós y con tus padres. Aunque a pocos meses de tu muerte te diste cuenta de quén era quién cuando dijiste que tus hijas de 4 patas y yó éramos realmente tu única familia al ver que te habían abandonado. También me tildan de fracasado y es cierto. Fracasé en el no aprender a robar a quienes me ayudaron toda su vida aprovechándome de la situación. Ellos tienen un doctorado con honores. Quería contarte esto Mara porque fué lo que pasó después que te fuiste. Tu partida abrió la puerta para mostrar lo que realmente eran, unos miserables, desagradecidos y principalmente ladrones. Perdoname Mara pero nunca fueron tu familia. No te merecieron nunca. También lamento que te hayas ido sabiendo que toda tu lucha, nuestra lucha, no valió la pena. Nos equivocamos los dos.

Quién se jugó por vos hasta el último segundo de tu vida. Jorge Castro. Capital Federal - Buenos Aires - ARGENTINA

servido por Robert sin comentarios compártelo

14 Mayo 2011

La carta que no pude entregarte

Estabas internada y hacía varios días que no podías probar bocado. Con las pocas fuerzas que te quedaban garabateabas en un cuaderno directivas para seguir luchando y tratar de salvar tu vida. Nadie hacía nada porque el desenlace estaba cerca. Sólo vos y yó estábamos convencidos de que lo lograríamos y yo la noche anterior a tu partida escribía estas líneas que no llegué a entregarte.

"Dulce Gatito de mi vida. Cuanto admiro tu valor y tu entereza. Aunque tenga la oportunidad de vivir mil vidas nunca voy a llegar a la la altura de los deditos de tus pies. Cuanto te quiero. Hoy me tomé el atrevimiento de solicitar que te instalen la zonda para poder comer del modo que sea más seguro y tolerable para vós. La idea es que necesitamos recuperarte lo más pronto posible para poder seguir adelante. Tal como lo dijo el médico de La Plata. Sé que estás muy débil. Se que el esfuerzo ha sido tremendo. Que orgulloso me siento de haberte conocido. Cuanto tengo que aprender de vos. Tratá de ahorrar fuerzas y esperar a poder alimentarte. No nos quedamos quietos y constantemente estamos pensando como vamos a salir adelante. Tu actitud es nuestra guía. Sos lo más lindo que me pasó en la vida y por eso te quiero tanto. Valor y a dar todos los días un pasito adelante.
Tu Gato"

Mara. Merecías y merecíamos algo muy distinto y no se dió. Alguién nos deberá siempre esto.
Cada vez estoy peor. No sabés cuanto me haces falta. Te quiero.
Jorge Castro - Capital Federal - Buenos Aires - ARGENTINA

servido por Robert sin comentarios compártelo

14 Mayo 2011

Carta de Degregorio para tu concurso en el Congreso Nacional

Mara. Mi dulce amor.
Hace tiempo encontré una transcripción de una carta que estoy seguro valorabas mucho. Como sé que era muy importante para vós, te la he guardado y quiero te acompañe en este foro.
Dice así:
"Marita.
Falta un día para tu intervención en el concurso del Congreso - siempre que hayas cumplido con mi pedido de abrirla hoy domingo.
Todo esto, más los días trabajados de preparación para el concurso, han hecho llegar a mi mente, recuerdos de años trabajados en la oficina. Recordarás cuando comencé a enseñarte los trabajos de publicaciones; había algo en vós que indicaba que podías llegar a ser una excelente empleada - luego el tiempo me dió la razón.
Tomaste el trabajo con mucho cariño y poco a poco fuiste la compañera ideal, llegando a intervenir en las pequeñas discusiones de diagramación, armado y demás, de las publicaciones, culminando con la confección de gráficos, mapas, etc., llegando a ser una pieza fundamental en nuestras tareas.
Todo esto como puede ver un jefe a su empleada; pero lo más importante como puede verte un amigo, un compañero de labor, a alguién como vos, que sos un monton de bondad, un ser humano excepcional, no quiero decir más, pués te vás a poner muy ancha.
Muchas veces te comenté mi satisfacción por vos como empleada y siempre me dijiste, que era porque yo estaba a tu lado, porque te infundía confianza, por eso hacías las cosas mejor, que habías comprobado en algunas oportunidades, que al no estar a tu lado con el "camina o no camina" eras diferente; son puntos de vista y me halaga, pero creo lo contrario, cuando es bueno siempre lo será.
Por todo ello, y como el día del concurso no podré estar contigo, es que te escribo estas líneas con el fin de que la guardes en el bolsillo y así estar a tu lado; ya que físicamente es imposible estarlo, igualmente en forma de carta podrás sentirme junto a tí.
Estoy convencido que no tenés problemas y el concurso es tuyo, me alegro profundamente por vos; se que no te importa tanto la parte económica, sino tu amor propio y tus grandes deseos de no fracasar. Pero si algo se interpusiera en el triunfo, no debes tomarlo como fracaso,sino como un accidente más en nuestra vida, y continuar siempre adelante, pués un tropezón no es caída.
TE aclaro que me alegra muchísimo que busques en otra parte, la seguridad económica que necesitás y que merecés, pero en lo más profundo de mi ser, hay algo que me amarga y es la posibilidad de perder a la "compinche" siempre dispuesta para el trabajo y a la mujercita que siempre tiene una sonrisa y contagia alegría en todos los rincones de la oficina.
Ojalá tengas mucha suerte, porque capacidad te sobra, a rendir ese concurso con la fé y tranquilidad y que estas líneas escritas para estar a tu lado, diciéndote: "preparadita"----"yá"-----"basta"---- sean tu triunfo.
Suerte."
Mara, al día siguiente ganabas el concurso entre cientos de participantes.
Te ama, Jorge Castro - Capital Federal - Buenos Aires - ARGENTINA

servido por Robert sin comentarios compártelo

14 Mayo 2011

Carta a Ana María Foglia (Mara). 13/01/49 al 22/02/2010

Te fuiste la mañana del 22 de febrero de 2010 víctima de esa maldita enfermedad (cáncer) a la que peleamos (juntos y terriblemente solos) con la fé de aquellos que independientemente lo duro del presente, no bajan los brazos ante nada.
Nuestra relación fue muy especial debido a que si bién de apariencia distinta, en el fondo, nuestras metas eran las mismas.
Puedo afirmar, sin equivocarme, que el amor que nos teníamos en lo que la vida marcó el final de nuestra relación cotidiana, fue mil veces superior a todos y cada uno de los momentos vividos.
Mara, te quise y te quiero cada día más, y ese amor fue debido a que aprendí a reconocer tus valores, luego surgió el respeto y la admiración hacia el ser que tenía a mi lado.
Te extraño y no puedo entender tu ausencia, porque siempre sentí la necesidad de compartir con vos cada momento. En más de 30 años de nuestra relación, te llamaba montones de veces por día desde el trabajo para hacerte llegar cada pensamiento, cada situación. Si éramos una pareja.
Hace muchos años cuidaste a mi padre en su enfermedad en sus últimos momentos y en aquel entonces surgió una deuda de gratitud que me comprometió a velar por vos y cuidarte por el resto de tus días. Desde 1985 se convirtió en mí en el compromiso de cada día.
Tu familia fue tu debilidad y la preocupación de toda tu vida, como vos te convertiste en la mía. Como hermana mayor fuiste durante más de 40 años el soporte económico de tus padres y tus hermanos y yo lo asumí porque te quería y respetaba tus decisiones y además contribuía a ayudarlos. Hoy, mas friamente, y no lo digo por tus padres, pienso que si tuviste que empujar autos más de 40 años para que arrancaran, "el problema estába en los autos". Tu amor por los tuyos nunca te permitió asumirlo.
Sabés muy bién que este siglo 21 no fue bueno para mí (para ambos). Tu primer cáncer a fines del 2000 seguido de una operación mutilante y la aplicación de radioterapia que te llevó a preguntarme preocupada: "y ahora como seguimos?". Mi respuesta fue: "Te prefiero así, a muerta, sigamos". Sé que siempre este tema fue tu preocupación, como me lo manifestaste en varias oportunidades. Creo que nunca llegaste a entender que mi amor por vos era superior a todos los contratiempos. Nunca estuviste bién. Ni física, ni anímicamente. Desde aquel momento fueron muchos los malestares, pero seguimos adelante (juntos y solos). Al poco tiempo falleció mi madre y este fue un hecho que nunca pude superar. Si yo no tenía tu fortaleza Mara. Luego siguieron años malos. Uno peor que otro. Pérdida de amigos, familiares, compañeros. La enfermedad y fallecimiento en 2006 de nuestra perra Chinita (como la peleé, Dios mío), que te cuidó desde tu enfermedad con un cariño y un celo que supera el entendimiento humano. Llegaste a decir a posteriori de su muerte, que Chinita había cambiado roles con vos y se había ido en tu lugar de tanto que te quería. Yo creo que es cierto. Después siguió la pérdida de mi puesto en el trabajo (me permitía a ayudar a miles de personas y lo amaba) por el mismo problema que te arrancó de la vida, el cigarrillo y la falta de consideración hacia los que no éramos fumadores. El deterioro de mi salud, humillaciones en mi trabajo por personas que no entendieron el respeto hacia el otro y cuando parecía que las cosas se iban a acomodar, surgió tu segundo y definitivo cáncer.
Luchamos sólos como también fuí solo el único que peleó todos los días para sacarte de las garras del cigarrillo. En mi soledad, fracasé. Y me atribuyo el fracaso a tu final, no por no pelear, que lo hicimos y mucho, porque respeté tus decisiones, apoyadas por algunos médicos. Pienso que tal vez podríamos haber tomado otro camino y el resultado hubiera sido distinto. Resumiendo, hoy no estás conmigo. Me adjudico el fracaso y te pido perdón, porque yo no me lo perdono.
Cuantos planes tenía para que juntos vivieramos el resto de nuestras vidas. Toda una vida abocada a construir un mañana que no se pudo concretar.
Te acordás? En casa eramos en el 2006 5 seres vivos, vos, yó y "nuestras tres hijas de 4 patas". Hoy Mara quedamos 2. A pocos días de tu partida, Vaqui, nuestra perrita "cachorra" de más de 18 años y medio, de improviso quiso irse con vos y no pude impedirlo. Dos pérdidas en la casa en menos de 20 días. Quiero creer que debés estar en alguna parte paseando con "las nenas" y a la noche cuando te vás a descansar, Vaqui seguirá durmiendo como siempre, en la almohada encima de tu cabeza y Chinita aprovechará cada hueco que deje tu cuerpo para hacerse un bollito y pegarse a él. Me muero de extrañarlas.
Hoy me queda sólo Rayita y te aseguro Mara que la obligación de cuidarla es la principal por no decir la única motivación para seguir viviendo. Han pasado tantas cosas que no puedo rescatar del pasado un sólo momento de felicidad.
Respecto a como quedó la relación con tu familia ("tus hermanos, a quienes tanto ayudamos"), te cuento que todo se fué al diablo. Inmediatamente después de tu fallecimiento resurgieron como el Ave Fénix aduciendo que les habías dejado todos los ahorros que teníamos para nuestra vejez y amparándose en un artilugio legal, se los apropiaron y me dejaron después de 53 años de trabajo sin nada. Que importante que esa vitalidad que demostraron despues de tu muerte la hubieran utilizado en su momento para contribuir a salvar tu vida. Yo no tuve hermanos. Tal vez sea por eso que no los entiendo ni justifico.
Hoy mi vida es como un carrousel en el que las figuras han sido reemplazadas por hechos amargos, pérdidas y luchas en vano. Mi madre, amigos entrañables (el 6 de enero de 2010 perdí a uno que tenía desde los veinte años), familiares, un trabajo que me dignificaba, mi salud, nuestras hijas de 4 patas (Chinita y Vaqui), el hecho de que vos y yó nos brindamos generosamente durante toda nuestra vida y el reconocimiento llegó en la forma de un despojo. Y principalmente a vos Mara, con quién compartí muchos momentos buenos y también, juntos, afrontamos tantos malos.
Me pregunto Mara si todo esto dá un sentido a nuestras vidas. Tanto esfuerzo. Tanto pelear. Tanto dar. Si yo tendría hoy que estar abocado a llevar adelante mi luto por tu partida y el desconcierto por todo lo sucedido no me permite encontrar el rumbo.
Quisiera que alguién me diga cual es la verdad, porque aparentemente todas las lecciones de vida que me dieron mis mayores estaban equivocadas.
Esta mal ser derecho, generoso, cuidar al prójimo, luchar hasta lo imposible por conservar vivos a quienes queremos, superando nuestras múltiples limitaciones?
Mara. Te amo, te extraño. Siempre te admiré como admiré tu valor, tu lucha y fortaleza para enfrentar tus últimos momentos. No creo llegarte a la altura de tus pies. Te enciendo todos los días una velita para que ilumine tu camino, el de Chinita y el de Vaqui, que estoy seguro te acompañan y para que no sufran el frío terrible de la soledad y dolor que me invade.
Me quedan como consuelo las palabras que dijiste en tu última nochebuena, que quisiste pasar en casa, con quienes realmente te daban su amor y luchaban por tu vida: "mi familia, son ustedes" . Tus perras y tu pareja. También tu último "gracias por cuidarme". Que otra cosa puede hacerse por el ser que uno ama?
Te dejo un poema que amabas y que te daba fuerzas ante la pérdida de tus afectos.
ESTAR JUNTOS
La muerte no es nada, sólo me ha deslizado al cuarto contiguo.
Lo que éramos para cada uno, todavía lo somos.
Llámenme por mi viejo nombre familiar,
Háblenme de la misma manera fácil que siempre lo han hecho.
Ríanse como siempre con las pequeñas cosas y momentos que disfrutamos juntos.
Jueguen, ríanse, piensen en mi, recen por mí.
Dejen que mi nombre permanezca en las conversaciones de casa, como siempre ha sido.
Menciónenme sin dificultad: la vida continúa y significa lo que siempre significó
¿Por qué habría de estar yo fuera de sus vidas, sólo porque no me pueden ver?
Yo estoy esperando por ustedes a la vuelta de la esquina.
Todo está bien, nada ha pasado, nada se ha perdido, sólo unos momentos que pasarán rápido, y todo será como entonces, pero mucho mejor
Y ... PARA SIEMPRE

Una historia de amor, entre nosotros y hacia nuestras familias. Nuestra lucha solitaria ante las adversidades. Nuestro sacrificio, dedicación y generosidad. Nuestra vocación de velar y ayudar a los demás. Un final que terminó en muerte, tristeza, desagradecimiento y despojo. 

Jorge Castro - Capital Federal - Buenos Aires - ARGENTINA

http://www.youtube.com/watch?v=rodJkxiSraM

servido por Robert sin comentarios compártelo


Sobre mí

Avatar de Robert

robertryan

Capital Federal - Buenos Aires, Argentina
ver perfil »
contacto »

Fotos

Robert Ryan todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Categorías

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera